Las Horas

12 Abr

Ella siempre lo esperaría. Tendría paciencia, respiraría profundo, y aguardaría todo el tiempo que fuese necesario. Días, meses, años. Todas las primaveras que tuviese que esperar, ella lo haría: cruzada de brazos, suspirando de pena, ella velaría, rezaría y suplicaría porque él abriese los ojos y entendiese los principios del amor.

Pero aquel día su ilusión brotó como una flor y su corazón renació como un fénix de sus cenizas, la joven anhelando como si fuese una niña de ojos soñadores otra vez. Había recuperado su gracia, su brillo, sus sonrosadas mejillas en aquella ciudad tan gris.

Él había aceptado verla al día siguiente.

La chica, repentinamente convertida en mujer, se miró al espejo y sonrió de oreja a oreja, orgullosa de sí misma. ¿Qué ropa se pondría? ¿Cómo debería maquillarse? ¿Qué estilo llevar? ¿Provocativa o dulce? No se decidía por nada específico, por lo que simplemente improvisó. Aún quedaban veintidós horas y treinta minutos, tiempo que no podía desperdiciar.

Veinte horas y cuarenta y siete minutos, y continuaba de pie frente al espejo, considerando cada una de las posibilidades. Cada palabra que diría. Cada respuesta que obtendría.

Cinco horas y ya se encontraba lista: apariencia y actitud, preparados para atacar. No había dormido debido a su ferviente ansia, pero era imposible ver las profundas marcas bajo sus ojos por la cantidad de maquillaje que llevaba puesto. Se sentía plástica, superficial…pero quizás eso fuese lo que él quisiese, lo que necesitase de ella.

Una hora y media, y salió de su apartamento. Ni siquiera lo cerró con llave, estaba demasiado ocupada pensando en otras cosas como para preocuparse por aquellas nimiedades. Andando tan velozmente como se lo permitían sus zapatos de taco aguja y color rojo sangre, bajó los cinco pisos que la separaban del vestíbulo por las escaleras, sin importarle las posibles consecuencias de tal apuro. No iba a llegar tarde, pero quería asegurarse de estar allí antes que él.

Quizás por su hiperactiva actitud o por su aspecto exaltado, pero los conductores de los taxis decidieron ignorarla, mientras desesperadamente intentaba lograr llegar a destino.

Media hora. La joven ya se había desprendido de su mínima paz y su casi inexistente calma, y estaba desesperada por encontrarse con su querida obsesión desde hacía tantos años.

Veinte minutos, y un auto por fin decidió detenerse. La chica, entre incomprensibles palabras de ira, se subió al taxi y le indicó el lugar al conductor. Un hombre amable, afortunadamente. Supo guardar silencio mientras ella entraba en pánico y se largaba a llorar, arruinando el maquillaje que tantas horas de sueño le había arrebatado.

Quince minutos tarde. Repentinamente, el conductor frenó de forma tan brusca que la llorosa casi se golpeó contra el asiento que tenía delante de ella. Se veía una concentración de gente tapando el camino que tendría que haber continuado el auto amarillo. Desorientada, la joven abrió la puerta del auto y se acercó a la fuente del escándalo. Tras todas aquellas entrometidas personas, a quienes empujó con muchas prisas, encontró la fuente del problema.

Varios automóviles habían impactado entre ellos. El resultado parecía demasiado obvio: una escena de una película policial, pero: ¿En la vida real? Nunca.

Sangre, sangre por todos lados. Un cuerpo sin vida, rodeado de temerosos espectadores. Melody, porque así se llamaba Ella, se acercó, orientada por su morbo y no por su sentido común.

En aquel momento deseó no haber visto nunca el rostro de aquella víctima del destino. Porque aquel hombre, la querida obsesión, podría haber determinado el futuro de la joven.

Cayó de rodillas sobre la calle, lastimándose las rodillas al impactar contra el suelo. Se le resbaló de la mano el billete que llevaba para pagarle al conductor del taxi, y la opresión que la joven sintió en el pecho en aquellos instantes no se parecía a nada que hubiese experimentado antes.

Ella siempre lo habría esperado. Pero el destino no era tan paciente. Melody había llegado quince minutos tarde.

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8 comentarios to “Las Horas”

  1. Torii abril 12, 2010 a 10:57 pm #

    Ah pero que alegre eh, una alegria me dejo al final. Me voy a dormir sin ningun tipo de angustia, total te da un mensaje tan esperanzador xD

    Pero de todas maneras, como me gustan los dramas, me encanto *.*

  2. Sol abril 12, 2010 a 11:03 pm #

    O M G

    Al pricnipiop dije, esas somos todas esperando a esa persona. Pero ese giro, era inesperado hasta el momento de los autos que te emepzas a imaginar.

    Pero como está escrito…TODO. SAM SOS GENIAL.

    Pd; me encantó!!!!!!!!!

  3. Hattu abril 12, 2010 a 11:09 pm #

    POR TU CULPA
    desde hoy
    sere mas puntual xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    me ha gustado muchisimo!

  4. Shirley abril 13, 2010 a 2:24 pm #

    Eres increíble, te lo he dicho ya? Ö

  5. Giuliana abril 13, 2010 a 5:53 pm #

    Que más querés que te diga! me encantan!. Me dejás sin comentarios! Grande AMIGA!.

  6. sleepingmonster abril 13, 2010 a 6:00 pm #

    Buah, son geniales y… muy impactantes ò.ó
    Molan mucho tus escritos, deberías de escribir más amenudo y lo sabes ¬¬

  7. Cris~ abril 13, 2010 a 6:08 pm #

    oh e____________________________e me has agobiado e____e y no, no es una crítica, que consigas eso es… genial. El relato lo he leído rápido porque no podía esperar a saber qué pasaba, porque se veía que bien no iba a acabar y era en plan: no, no e_e
    Me ENCANTA como escribes *-*

  8. Clau mayo 22, 2010 a 6:43 pm #

    Me gusta muchisimo como está escrito, más no la historia. Empieza bien, pero esperaba que la persona con la que iba a encontrarse no fuera “su obsecion”, sino algo diferente. Saltando eso, está bien hasta el momento en que llega frente a la multitud; ahí caiste en algo muy predecible. Pese a eso, la oracion final es muy buena.
    Pero sacando la historia en sí, la redaccion, las metaforas, las palabras que elegiste: genial, realmente me encantó =)

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