Red is a slow colour

4 Mar

Todo se ve tan oscuro, todo se siente tan frío.

Dejé escapar un grito cuando uno de mis pies descalzos pisó algo filoso. No supe qué era en aquel instante, pero sentí el dolor y la sangre caliente, muy roja aunque yo no pudiera verla, brotando de mí.

Apreté los puños, aguantando la tentación de correr, de intentar escapar de allí. El cansancio empezó a apoderarse de mí al mismo tiempo que el dolor cedía: casi sin notarlo, mis ojos se cerraron en búsqueda de descanso.

Fue entonces cuando se encendieron las luces. Incluso con la protección de mis párpados, la blancura me hizo doler la cabeza. Un instante, y mi mirada se encontraba correteando, analizando cada aspecto de aquel lugar.

Parecía salido de una película. Todo era blanco, más que la harina, más que la nieve…más que la muerte. Objetos cotidianos aparecían y desaparecían constantemente: sedas, plumas, flores. Observé el suelo y me encontré con una mullida alfombra bajos mis pies. Ningún objeto cortante o punzante…ningún rastro de mi sangre ni de mi reciente dolor. ¿Qué demonios era aquello? ¿Un sueño? ¿Una alucinación? Todo era demasiado real y demasiado fantástico al mismo tiempo. Las piernas me temblaban, no dispuestas a permanecer por mucho más tiempo en aquel extraño mundo paralelo. Finalmente me percaté de lo único que no se modificaba en aquel espacio era una enorme puerta, decorada de forma exagerada y anticuada. Insegura, giré el picaporte y la abrí, de hecho con una facilidad que casi me deja con la boca abierta.

Crucé entonces al otro lado, cerrando los ojos una vez más, ansiando volver al mundo real, despertar de aquella grotesca mentira. Me sentí sonreír, ilusionada y decidida.

Pero cuando abrí los ojos, mi realidad continuaba siendo ficción. Allí estaba de nuevo el cuarto…pero esta vez, todo era rojo. Completamente desesperanzada me dejé caer al suelo, en ese entonces unas frías baldosas que no amortiguaron mi descenso. Las lágrimas empezaron a aparecer, tan rápidas como siempre. Las sequé con mi antebrazo, y observé entonces que mi enfermiza piel se había manchado de sangre.

¿Alguna vez has temido que todos tus sentimientos negativos se concentraran en una habitación, rodeándote y forzándote a vivirlos? Yo sí. Aquello no era un sueño, era la peor de las pesadillas. Comencé a gritar, mis manos enredadas en mi cabello. Mi voz brotó con toda su fortaleza hasta que me quedé sin aire. Fue entonces cuando accidentalmente levanté la mirada, observando el lugar donde tendría que haber estado el techo de aquella habitación. En vez de eso, me encontré con un cielo rojizo, cargado de nubes, sin estrellas y sin Luna.

Ese lugar también tenía una puerta de salida, opuesta a la que me había llevado al lugar, pero no me percaté de su existencia hasta que alguien la abrió. Mi corazón casi se detiene por el susto, pero de alguna forma conseguí conservar la cordura.

Una figura imponente se ubicó en frente mío. Intenté levantarme del suelo, pero estaba pegada a él mediante algún tipo de magia infernal. No significó un gran problema, igualmente. La persona recién llegada se arrodilló a mi lado, mirándome a los ojos.

Era Ryan.

¿Quién era Ryan? ¿Quién era yo? Ya no recordaba cuál era mi verdad y cuál la fantasía. ¿Había salido alguna vez de aquella habitación? Sentía como si hubiera estado allí toda la vida. Aún así, Ryan… mi corazón débil volvió a enloquecer. El rostro de esa persona junto a mí estaba manchado con sangre, al igual que su camisa blanca y su jean claro. Tanta confusión no cabía en mi cerebro: si no descifraba aquel acertijo pronto, acabaría convertida en un cuerpo sin alma, sin recuerdos.

-El accidente -lo escuché susurrarme al oído. Sentí escalofríos y esperé a que continuara su discurso, pero no lo hizo. ¿Sería capaz de oírme? Debía intentarlo.

-¿Qué accidente?

-Tus demonios -sus ojos casi negros se fijaron en el cielo mientras hablaba de nuevo.

Pestañeé varias veces, comprendiendo cada vez menos. ¿Acaso yo era demasiado tonta para aquel ser, o éste era de alguna forma superior a mí? ¿Accidente? ¿Demonios? Tantos sinsentidos me marearon. Pero decidí guardar silencio al percibir que el extraño (¿Era un extraño? Quizás no. Algo en mi interior me hacía dudar) estaba dispuesto a continuar hablando.

-Nunca despertarás -hizo una pausa y estuve a punto de reclamar una explicación coherente- a menos que luches contra ellos.

Esta vez que sí no lo dejé terminar. Hablando con un tono bajo pero furioso, intenté aclarar mis dudas.

-¿Contra quienes? ¿Contra mis demonios? -lo observé asentir con la cabeza de forma lenta. Me cansé de sus reacciones lentas y relajadas, necesitaba volver a donde quiera que estaba antes. Así que simplemente le grité, aferrándome de su camisa con fuerza – ¡¿Quiénes son?! ¡Dímelo! ¡Sé que lo sabes!

-Eso… -acercó su rostro al mío hasta que nuestros labios se rozaron. Ante tal atrevimiento deseé golpearlo tan crudamente como me lo permitiera mi energía, pero mi voluntad para moverme y gritar se había esfumado como si fuera humo- No puedo decírtelo.
Iba a alejarme del extraño (Ryan, seguía repitiendo mi mente), pero para entonces ya había desaparecido. ¿Se había marchado por la pequeña puerta roja por la que había llegado? Probablemente no, pero yo sí lo hice.

La tercer habitación era azul. Podría haber vuelto a llorar, pero para ese entonces ya me había acostumbrado a las peculiaridades del lugar. Bueno, un poco.

Porque no esperé que cuatro personas entraran por donde yo había llegado unos segundos antes. Aún no me había caído al suelo (Plagado de arena y sal), así que me encontraba a la altura de los desconocidos. Preparé mi mente para una nueva tortura. Nadie me había explicado nada aún, pero estaba convencida de que la presencia de todas aquellas personas no era una casualidad. Mi presencia en aquel lugar no era una casualidad. Era destino.

No, ni siquiera destino. ¿Qué es el Destino? Uno de los cuentos que se inventaron para asustar a la gente. ¡Tonterías! Pero… si no era Destino y no era casualidad, ¿Qué era entonces? Retrocedí un par de pasos, alejándome de aquellos cuatro misterios que no dejaban de mirarme de forma acusadora. Dos hombres y dos mujeres. Jóvenes, heridos.

-¿Recuerdas a mi amiga? -una de las extrañas, una muchacha pelirroja, señaló una botella -uno de los objetos que aparecían y desaparecían en la habitación azul- Alcohol, supuse. “¿Y qué con eso?”, pensé. Pero los otros tres presentes no me dieron tiempo a hablar.

-¡Te lo advertimos!

-¡Lo sabías!

-¡Es TU CULPA!

Fue entonces cuando salí corriendo de la habitación. La habitación azul me llevó a una verde, la verde me llevó a una amarilla, y la amarilla me sumergió en oscuridad pura. Cerré los ojos, incapaz de llorar, incapaz de gritar: incapaz de pensar.

Y repentinamente mi cerebro decidió volver a funcionar. Los recuerdos comenzaron a surgir.

Un automóvil: yo estaba conduciendo. A mi lado se encontraba Ryan, que acariciaba mis piernas. Se suponía que debía disfrutar de aquella muestra de cariño, después de todo era mi novio…pero solo era una distracción más. Mis ojos se sentían muy sensibles ante la luz, la calle estaba borrosa (El problema no era yo, era la calle) y veía doble. Doble, triple, cuádruple. Los gritos de cuatro falsos amigos en el asiento trasero tampoco me ayudaban a concentrarme. ¡Me sentía tan cansada! ¿Cuándo acabaría el viaje? Miré a Ryan por un segundo, quien me sonrió. ¿Y luego…?

La habitación blanca.

Repentinamente todo cobró sentido. Todo había sido por mí. ¿Estarían muertos? Observé por primera vez mi vestimenta: parecía salida de un matadero. ¿Estaba yo muerta?

Aquello no parecía ser el Cielo ni el Infierno. Las palabras que aquel desconocido -que era de hecho, el más cercano a mi corazón- sonaron cuerdas y comprensibles. Debía luchar contra mis demonios, contra mi culpa, contra mis pecados: recién entonces sería libre. Podría abandonar las eternas habitaciones. Ahora solo había una incógnita presente en mi mente, esa en la cual me encontraba encerrada.

¿Cómo se lucha contra uno mismo?

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5 comentarios to “Red is a slow colour”

  1. Autumn marzo 4, 2011 a 8:32 pm #

    Me encantóoooo!
    Al principio me dio la sensación de que sería algo más bien suelto, expresando emociones, pero después tenía una historia de por medio y el final me dejó helada ❤

  2. Tori marzo 4, 2011 a 9:20 pm #

    Oohh, me encantó! Ahora quiero saber si estaba o no muerta (?)
    Ya era hora de que volvieras a escribir ¬¬ jajaja
    Love youuuu

  3. Hattu marzo 4, 2011 a 11:53 pm #

    wow me encanto, el giro de la narración es impresionante

    me encanta

  4. Manu marzo 5, 2011 a 12:40 am #

    Boluda, ya fue todo. Terminá los estudios, ponete un seudónimo y salí a comerte crudas a las editoriales.

  5. Sol marzo 6, 2011 a 5:39 pm #

    INCREIBLE

    Como se desarrolla toda la historia, la verdad sin palabras, salvo la duda de si ella estaba viva o muerta. Sam, escribí más, el público lo pide XD

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